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Guía completa: costes y certificados para la declaración de la renta en España

La declaración de la renta en España implica gestionar certificados y documentos que facilitan la liquidación de impuestos y la correcta aplicación de las deducciones disponibles. En la práctica, disponer de certificados de la Agencia Tributaria y de las entidades pagadoras ayuda a completar la declaración con datos verificados y evita errores que pueden retrasar el proceso o generar requerimientos. La relación entre trámites y certificados es directa: cuanto más claro y ordenado esté el material, más ágil resulta presentar la declaración y, en su caso, corregirla si surge una discrepancia.

Certificados clave para la declaración de la renta

Antes de empezar a llenar la declaración, conviene identificar qué certificados pueden marcar la diferencia en la exactitud de los datos. Hay documentos que emiten las propias entidades y otros que proporciona la Agencia Tributaria (AEAT). En conjunto, ayudan a confirmar ingresos, retenciones y situación fiscal, y también sirven para justificar datos ante terceros cuando sea necesario.

Certificado de datos fiscales

El certificado de datos fiscales es un resumen electrónico de la información que la AEAT tiene sobre el contribuyente. Incluye datos personales, estado de residencia, situación familiar, rendimientos obtenidos y, en muchos casos, las retenciones practicadas durante el año. Es especialmente útil para la predeclaración y la comprobación de datos cuando se utiliza la renta web, ya que facilita la verificación de la información que Hacienda ya conoce. Este certificado también sirve cuando hay que presentar una declaración en nombre de otra persona o cuando se solicita un visado o un certificado para trámites internacionales: aporta una visión consolidada de la situación tributaria y evita tener que recopilar cada documento por separado.

La obtención es gratuita y se realiza en la Sede Electrónica de la AEAT. Se puede solicitar con certificado digital, con Cl@ve PIN o con credenciales nominativas. En algunos casos puede enviarse en formato PDF al correo asociado a la sede electrónica o ponerse a disposición para su descarga inmediata. Es común que, al realizar una consulta, aparezca como opción la posibilidad de elegir entre ver el certificado en pantalla o descargarlo como archivo para guardar o imprimir.

Certificado de rendimientos y retenciones (modelo 190) / certificado de ingresos y retenciones

El certificado de rendimientos y retenciones, a menudo conocido como modelo 190, es un documento que normalmente emiten las entidades pagadoras: empresas, bancos, entidades públicas, arrendadores, etc. Reúne los rendimientos íntegros del trabajo y/o de actividades económicas y las retenciones practicadas durante el año fiscal correspondiente. Para la declaración de la renta, este certificado es clave porque permite verificar cuánta renta se ha generado y cuánta retención se ha practicado, datos esenciales para evitar errores que afecten a la cuota resultante o provoquen saldos a pagar o a devolver.

En el caso de trabajadores por cuenta ajena, la empresa suele entregar un certificado 190 al inicio de cada año junto con la nómina de diciembre o a principios del año siguiente. Si hay varias fuentes de ingresos (trabajo, alquileres, actividades económicas), cada pagador puede emitir su propio certificado; estos documentos deben consolidarse para completar la declaración. Si la empresa no emite el certificado o si es necesario para un trámite específico, también es posible consultar la información en la AEAT mediante el certificado de datos fiscales o, en su defecto, solicitar un informe a través de la Sede Electrónica.

Certificados de residencia fiscal y de no residencia

En casos de residentes en España con obligaciones internacionales o situacioness fiscales complejas, puede resultar útil un certificado de residencia fiscal. Este documento, expedido por la AEAT, acredita la condición de contribuyente residente en España para un periodo concreto y se utiliza en situaciones de doble imposición y en trámites de traslado de residencia o duración de estancias temporales en el extranjero. En paralelo, el certificado de residencia fiscal de un país vecino o de otra jurisdicción puede ser solicitado para evitar la doble imposición o para acreditar la residencia en el país de origen cuando la renta se genera fuera de España.

La AEAT facilita el certificado de residencia fiscal y la documentación equivalente, pero es frecuente que estas gestiones se utilicen en escenarios de trabajadores desplazados, expatriados o personas con ingresos fuera de España. Su expedición suele requerir demostrar domicilio fiscal y vínculos de residencia durante el periodo consultado.

Certificado de estar al corriente de las obligaciones tributarias (ACD)

En ciertos trámites y solicitantes, es útil un certificado de estar al corriente de pago de obligaciones tributarias. Este certificado demuestra que no existen deudas pendientes con la AEAT en un momento concreto. Se solicita cuando se participa en concursos públicos, se solicita financiación o se accede a determinadas ayudas públicas. Su obtención es rápida y, por lo general, gratuita cuando se realiza a través de la Sede Electrónica de la AEAT y se utiliza el certificado digital o Cl@ve para la autenticación.

Otros certificados emitidos por entidades y bancos

Más allá de la AEAT, pueden requerirse certificados de entidades pagadoras o financieras. Entre los más comunes, se encuentran:

  • Certificados de rendimientos de cuentas y depósitos, que detallan intereses y retenciones practicadas por bancos.
  • Certificados de alquiler o de rentas inmobiliarias, cuando se obtienen ingresos por alquileres y es necesario justificar ingresos o deducciones por vivienda.
  • Certificados de actividad profesional o autónomos, para quienes obtienen ingresos por actividades económicas y deben justificar gastos deducibles y pagos a cuenta.

Estos certificados suelen ser gratuitos para el solicitante cuando se obtienen a través de los portales de las entidades correspondientes. En algunos casos, pueden generar costes si se solicita por vía convencional o si se gestionan a través de una gestoría, pero en la práctica la obtención electrónica para uso fiscal es gratuita para el contribuyente.

Costes y trámites: qué cuesta obtener cada certificado

La mayor parte de la documentación fiscal necesaria para la declaración de la renta se gestiona sin coste directo para el contribuyente a través de la vía electrónica de la AEAT o de las entidades emisoras. Sin embargo, conviene distinguir entre costos operativos y costos de contratación externa.

  • Coste de certificados de la AEAT: la obtención de certificados como el de datos fiscales o de estar al corriente de deudas es gratuita cuando se realiza desde la Sede Electrónica de la AEAT. No se cobran tasas por la expedición de estos documentos y, en general, no requieren desplazamientos ni trámites presenciales.
  • Coste de certificados de rendimientos y retenciones: el certificado 190 emitido por la empresa o entidad pagadora es gratuito para el trabajador en la mayoría de los casos. Si la persona necesita un certificado específico añadido por un canal distinto, podría existir una tasa administrativa, aunque es poco frecuente en la práctica.
  • Coste de certificados emitidos por entidades privadas: pueden existir cargos administrativos al consultar o emitir certificados desde bancos, aseguradoras u otras entidades. Muchos de estos certificados pueden descargarse de forma gratuita para gestionar la declaración, pero algunas entidades pueden cobrar por expedición o entrega en formato físico.
  • Coste de asesoría profesional: si se recurre a una gestoría, asesoría fiscal o profesional para gestionar la solicitud de certificados, preparar la declaración o resolver dudas, los honorarios pueden variar en función del servicio contratado. Esa inversión compensa cuando existen situaciones complejas (ingresos múltiples, residencia en el extranjero, deducciones específicas, o ingresos por alquileres que requieren documentación detallada).
  • Coste de tiempos y desplazamientos: acudir presencialmente a ventanillas, pedir copias certificadas o gestionar trámites fuera de la ventana electrónica implica inversión de tiempo y, en algunos casos, gastos de desplazamiento. La vía digital suele optimizar notablemente estos recursos.

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